miércoles 21 de julio de 2010

Batalla de San Albano (495)

En este año de nuestro señor de 495 el destino quiso que el rey Uther y los sajones se enfrentaran en batalla en la ciudad de San Albano, donde descansan los restos del mártir.

La hueste de Salisbury fue convocada y bajo el estandarte de Roderick se reunió para decidir en el campo de batalla el destino de Britania. Sería imposible nombrar a todos los buenos caballeros que lucharon allí, y la lista de los que murieron sería demasiado larga y dolorosa. Pero los britanos vencieron y las hordas bárbaras fueron derrotadas como no lo serían después por muchos años.

Sir Maccalus, tras haber sido nombrado condestable ese mismo año, sufrió una herida terrible al poco de iniciarse la lucha, sin embargo pudo salir del campo de batalla y llevado a lugar seguro por su escudero, el joven irlandés Olchovar. Sir Athar ganó gran gloria ese día, como una furia vengadora cayó sobre los lobos sajones y su espada quedó tinta en la sangre de soldados y capitanes. Los brujos sajones lanzaban sus maldiciones y el temor se apoderó de muchos, pero no dudo el buen caballero y los muertos por su lanza y su espada se contaban a decenas. También obtuvo gran renombre por sus hechos de armas Sir Aeron, que con su terrible estatura podía compararse con los más fornidos guerreros sajones y Sir Morians, más este estuvo a punto de morir por un terrible hachazo y llevado fuera del campo de batalla por su escudero no pudo participar en el último asalto. Sus nombres fueron coreados por todo el ejército y habrían sido invitados al gran banquete que se celebró tras la victoria, pero sus heridas eran demasiado graves y, por ello, se salvaron.

Pues esta fue la noche funesta de la gran traición, del infame festín, que costó la vida a la flor y nata de la nobleza del reino, ¡malditos sean los traidores! El veneno acabó con lo que los sajones no pudieron conseguir, una mano traicionera segó la vida de Uther, de los grandes barones y entre ellos de Roderick el buen conde de Salisbury. Poco después fueron enterrados en Stonehenge el rey y el conde, en una gran ceremonia teñida de luto. ¿Qué futuro espera a Britania privada de reyes y gobernantes?

Ese mismo año un gran ejército irlandés desembarcó en Cambria y saqueo las tierras de Escavalon, impidiendo que Nanteleod partiera a ayudar a Uther en la batalla. El invierno fue largo y terrible y algunos señores del condado se negaron a jurar fidelidad a la condesa, ahora viuda.

Embajada a Estregales (494)

Los caballeros de Salisbury de nuevo se vieron embarcados en una misión diplomática al año siguiente, en este caso siendo enviados al lejano reino de Estregales, en la más remota región de Cambria para negociar con el rey Canan en nombre de Uther.

El viaje fue largo pero sin grandes inconvenientes, aunque la animadversión del caballero Maccalus por las gentes de Gloucester a punto estuvo de provocar un incidente. A partir de Carlion contaron con la guía del caballero Alain, con quien algunos de ellos ya había coincidido en la guarnición de los castillos córnicos. Conocieron la otrora magnífica ciudad romana, hoy postrada y en decadencia, y al rey de Escavalon que allí asienta su corte el sabio Nanteleod. Escucharon interesados las noticias de la remota región y Nanteleod les agasajó con largueza y generosidad.

Siguieron camino desde Carlion por tierras cada vez menos pobladas, rodeados de colinas agrestes y bosques sin caminos. Pero llegaron sin sorpresas a Pembroke, donde Canan tenía su corte y su residencia en aquel tiempo. Fueron recibidos con corrección pero lejos de la amistad que mostaron en Carlion. Entregaron su mensaje al rey y conocieron a los jóvenes príncipes, el caballero Dirac y el joven escudero Lak, y participaron en una hermosa cacería en los bosques.

A continuación acompañeron a la corte a la ciudad de Camerthen, donde nació el sabio Merlín. En el gran banquete de esa noche sucedió un acto terrible, el caballero Orcas (mayordomo del rey) vertió veneno en una copa y se la entregó al inocente Dirac para que la llevara a su padre. El rey Canan bebió sin temer nada y cayó al instante muerto, retorcidos los rasgos terriblemente, gritos de traición se oyeron en las altas salas, las armas fueron desenfundadas y muchos señalaban al príncipe como traidor y parricida. Sin embargo Sir Morians había visto oportunamente la traicionera acción de Orcas y sin dudarlo se plantó ante la corte y retó al caballero a duelo por su crimen. El combate fue largo y difícil, pues Orcas era un caballero de probada valía pese a su corazón traicionero, y Morians sufrió aún tres heridas sangrantes antes de conseguir acabar con el traidor.

Pese a esa acción el reino de Estregales, privado de la experimentada mano de Canan, cayó en el caos y muchos de los señores de las colinas se negaron a prestar homenaje al joven Dirac. Los caballeros de Salisbury, con el corazón encogido, abandonaron el reino a su suerte.

Ese mismo año los sajones provocaron gran mortandad en Lindsey y la ciudad de Lincoln fue atacada, aunque sus murallas resistieron y no fue tomada.

Embajada a Malahaut (493)

Nota del redactor: nuestra fuente principal para la redacción de este texto, la denominada Cronica Sorviodoni, guarda curioso silencio durante los años que van del 493 al 503 por lo que para la reconstrucción de los mismos hemos debido utilizar datos más dispersos y menos detallados, que sin embargo nos permiten tener una imagen parcial de lo sucedido. Cualquier otra ayuda o colaboración para desvelar más cosas sobre estos años sería muy de agradecer.

El año 493 tiene como acontecimiento principal la misión diplomática que el duque Roderick debe conducir hasta Malahaut por orden del rey Uther de la que Sir Aeron, Sir Athar, Sir Gwegon llamado "el Indeciso", Sir Morians "el pequeño" y Sir Maccalus formaron parte. Las negociaciones fueron muy tensas, ya que como pronto se descubrió el rey de Malahaut pensaba aliarse con los sajones para atacar al debilitado Uther. La traición se hizo manifiesta cuando la comitiva fue atacada por un contingente sajón en el camino de vuelta que casi acaba con la vida de Sir Roderick y sus más fieles caballeros pero el valor y la determinación de estos consiguió la victoria.

Enfurecido por lo que consideraba una traición intolerable Sir Maccalus tomó sus caballos y, dejando atrás a su escudero, regresó a la corte de Malahaut para acusar públicamente al enviado sajón de traición y al rey de Malahaut de ser complice o al menos conocedor de lo ocurrido. El embajador, un hábil guerrero llamado Vinglaf, retó al caballero de Salisbury a un combate singular. La lucha fue breve y sangrienta, Vinglaf consiguió derribar al caballero y hacerle tremenda herida. Dejándole por muerto fue abandonado en el bosque; y ciertamente habría muerto, de no ser porque Sir Morians (temiendo el resultado de la temeraria acción del caballero romano) había decidido seguirle sin ser visto y pudo llevarle a la celda de un buen monje que sanó lo mejor que pudo sus heridas.

miércoles 4 de noviembre de 2009

La Torre de Shelwood (492)

A la vuelta de Cornualles los caballeros que se habían visto envueltos en la huida de Merlín decidieron hacer algo para limpiar su buen nombre y compensar al conde Roderick por su confianza y por haber intercedido por ellos ante el rey. Gwegon especialmente deseaba que el conde le diera la mano de la dama Gwiona y esperaba que tal hazaña inclinara la voluntad de este a su favor. Por ello decidieron partir para intentar solucionar la cuestión de tres señores, Cronw de Norton, Eithin de Bishostrow y Cunhelyn de Shelwood Tower, que desde hacía años se encontraban en rebeldía y no reconocían la autoridad del condado sobre ellos. En su orgullo habían construido además una torre que utilizaban como refugio cuando los hombres del conde intentaban doblegarlos y desde allí hacían abundantes correrías y destrozos en las tierras circundantes.

Los caballeros Aeron, Athar, Gwegon, y Morians, recién regresados de Cornualles, partieron hacia allí sin demorarse, intentaron atacar a los señores por sorpresa, aprovechando la rapidez para evitar que los señores se refugiaran en la torre, en cuyo caso posiblemente no pudieran expulsarlos. Sin embargo acudieron solos, sin hombres de armas ni vasallos que aumentaran su número y el combate se demostró más duro de lo que esperaban, todos recibieron heridas de diversa importancia aunque no tantas para frenar sus ánimos de justicia. Tras dura pugna arrasaron Bishostrow y quemaron el salón del señorío, capturando al caballero Eithin. Este les ofreció su rescate e incluso aumentó este con promesas mayores de oro, pero permanecieron firmes y le enviaron a Tilshead donde debería permanecer prisionero.

Después se dirigieron hacia las tierras de Shelwood Tower y en el camino se encontraron con él señor Cunhelyn y sus hombres. El combate fue cruento, y tanto Athar como Gwegon y Mor cayeron derrotados ante la superior experiencia del caballero y la determinación de sus hombres. Sin embargo Morians consiguió derrotarle en duelo personal, demostrando una determinación a toda prueba más que una gran habilidad, y portando como pudo a sus compañeros heridos consiguió volver a Tilshead, con el nuevo prisionero.

Allí sin embargo le esperaba una sorpresa desagradable, Eithin había escapado del calabozo y nadie sabía de su paradero. Sin embargo Morians sospechaba grandemente que en realidad el castellano Brannud le había dejado escapar a cambio del oro prometido.

El caballero fue llevado ante Roderick que le exigió su homenaje y sumisión, este finalmente lo hizo. El conde le perdonó por su rebeldía entonces y le exigió que acabara con su antiguo aliado Cronw (que se había enseñoreado ahora de los tres dominios y de la torre) y destruyera la fortificación, a cambio de lo cual le serían garantizados los señoríos y también recibiría la mano de una heredera del condado, como sello de la nueva amistad y lealtad.

jueves 24 de septiembre de 2009

La huida de Merlín (492)

Poco tiempo después de dicha celebración sucedió un acontecimiento de gran importancia en que ciertos caballeros de Salisbury se vieron implicados. Los buenos caballeros Athar, Gwegon el Indeciso y Morians Le Petit, además de un joven recién armado llamado Aeron, nacido en Silchester pero que acababa de entrar al servicio del Conde Roderick, realizaban una inspección de rutina de las tierras cercanas a Tintagel. Era aún de mañana y una leve niebla se había extendido por toda la región, como un leve sudario blanco, de pronto el sabio Merlín apareció entre ellos, como si surgiera del mismo bosque y la niebla "Saludos caballeros." dijo "Algunos de vosotros me habeis defendido en el pasado y necesito vuestros servicios de nuevo. Seguidme" y sin más se giró y comenzó a andar, sin dar más explicaciones. Athar, Gweegon y Morians recordaban la anterior aventura a la que el hechicero les había conducido y sin temor le siguieron, Aeron no había conocido antes a Merlín, pero llevado por su fe pagana se les unió sin dudar.

Merlín les condujo por veredas estrechas hasta un pequeño claro y allí les encomendó que aguardaran prestos y mantuvieran guardia para protegerle cuando fuera necesario "por el bien del Rey y de Britania". Ellos se dispusieron a esperar confiando en que esta fuera una provechosa aventura para todos. Pasaron las horas y cuando el sol se encontraba alto, y ya la neblina se había disipado, el atento oído de Gwegon el Indeciso, adiestrado por sus largas jornadas de caza, escucho ruido en la espesura "Aprestaos compañeros, algo se acerca". De entre los árboles surgió Merlín, con presuroso andar y gesto serio "Me persiguen caballeros, detenedlos", afirmó sin detener su marcha y señalando brevemente tras de sí. Sólo Gwegon se fijó en que el consejero del rey llevaba algo bajo el brazo y por prudencia no comentó nada a sus compañeros. Se aprestaron y prepararon, y cuando un grupo de caballeros surgió por donde el mago había venido les dieron el alto y se aprestaron a luchar. Gwegon reconoció el escudo de su líder Brastias y no pudo evitar exclamar su nombre con sorpresa.

"Apartaos caballeros, Merlín ha cometido traición contra el rey y debe ser detenido" dijo Brastias lleno de ira. Discutieron brevemente, pero Brastias, cada vez más furioso, ordenó a sus hombres cargar para abrirse paso sin más tardanza, llamando traidores y felones a los caballeros de Salisbury que ante él estaban. Todos ellos se apartaron de la carga, menos Gwegon que intentó detener a Brastias y recibió un fuerte golpe que le derribó del caballo. Todos discutieron que hacer a continuación y finalmente tomaron una decisión, usando a Gwegon como guía se adelantaron al grupo de Brastias e hicieron lo posible por borrar el rastro de Merlín antes de que sus perseguidores pudieran encontrarlo. Fuese como fuese Merlín consiguió escapar, llevando consigo al hijo recién nacido de Ygraine y Uther, y nadie en Britania sabía donde se hallaba. Aeron, Athar, Gwegon y Morians fueron sin embargo retenidos, con graves acusaciones pendientes sobre ellos, acusados de haber sido compañeros en la traición de Merlín.

El conde Roderick envió a Sir Elad y al obispo Roger a hablar con los caballeros, y averiguar que había sucedido. Estos les contaron lo acontecido, pero guardaron silencio sobre su acción de borrar el rastro del mago. Después fueron visitados por un monje tonsurado al estilo romano, y vestido con un sencillo hábito oscuro, que les hizo las mismas preguntas y que recibió igual contestación. Maccalus recibió noticia demasiado tarde de lo sucedido, se encontraba lejos administrando las tierras de su nueva esposa, y no pudo acudir para confortar a sus compañeros. También supieron que otros cuantos caballeros estaban siendo juzgados por el mismo crimen, pues el suyo no había sido el único grupo implicado.

El juicio fue tenso y los caballeros llegaron a temer su ejecución. Brastias expresó su acusación en términos duros y cortantes, acusando especialmente a Gwegon de haberse interpuesto en su camino. El Obispo Roger les defendió con elocuencia y recitando antiguas leyes romanas durante largo tiempo, pero aquello no templó el corazón furioso de Uther y menos el de Ygreine, su reina, que lloraba y gemía ante todos. El rey se dirigió a ellos para que contaran su versión, y Morians lo hizo con floridas palabras pero igualmente guardando en secreto parte de lo sucedido. La reina enfurecida pedía su ejecución, mientras la rabia de Uther era fría y calmada, pero no menos terrible. Sin embargo Sir Roderick puso su buen nombre en juego al defender a los caballeros, recordando los muchos y buenos servicios que algunos de ellos habían hecho al reino.

Sin embargo fue la actuación del monje tonsurado, que no era otro que el obispo de Menevia, Dewi, al que muchos llaman San Dewi aún en vida. Este intercedió por los caballeros acusados, culpando a Merlín y a su magia de lo sucedido, a la brujería pagana con la que podría haber hechizado a unos buenos caballeros para hacer el mal. Esta defensa provocó murmullos, y algunos caballeros que aún practicaban la Antigua Religión se mostraron ofendidos. El rey dudo y reflexionó profundamente, preguntando a sus propios eclesiásticos si tal cosa era posible. Finalmente y con voz grave pronunció sentencia, desterrando al que había sido su consejero, dando permiso a quien lo encontrara en Britania para matarlo en cumplimiento de su voluntad. Los caballeros fueron absueltos y se les dejó libres, pero desde entonces sus nombres siempre se recordarían como los caballeros que condenaron a Merlín.

La noticia fue difundida por toda la isla y muchos se alegraron, especialmente entre el clero y los cristianos más fervorosos, pero otros lamentaron y lloraron en secreto, pues Merlín siempre había servido bien al reino.

Acontecimientos diversos (491-492)

Tras la campaña de Cornualles los caballeros de Salisbury fueron encargados de servir como guarnición del castillo de Tintagel y por ello pasaron allí el otoño y el invierno, realizando ocasionales salidas para asegurar la lealtad de los nuevos vasallos del rey. Estaban bajo las órdenes de Sir Thebert de Marlboro pero durante su estancia con quien más trato tuvieron fue con Sir Alain, un caballero de Carlion de gran sinceridad y valor. Allí les llegaron las noticias de la victoria sajona en Pevensey y de allí partieron para el entierro de Madoc y para la boda del rey.

Sir Maccalus consiguió la mano de una viuda córnica, poseedora de un señorío en la parte sur del ducado. Morians mientras tanto languidecía lejos de su esposa, suspiraba y parecía siempre distraído, siempre a disgusto, ya que ella prefirió no hacer el largo viaje para pasar junto a él el invierno. El servicio por lo demás fue tranquilo y nada de reseñar sucedió durante estos meses.

En primavera del 492 también se celebró allí la boda de las dos hijas mayores de Ygraine, Margwause (Morcades) y Elaine con dos poderosos señores del norte, el rey Lot de Lothian y su aliado Nentres de Garloth. La boda fue rica y bien dispuesta, aunque fue más tema de conversación el avanzado embarazo de la nueva reina de Logres que ninguna de sus hijas.

sábado 29 de agosto de 2009

La campaña de Cornualles (491)

Tras una muy breve corte en Londres las tropas de Logres fueron reunidas y ordenadas para un rápido avance contra Cornualles. La urgencia del rey era bien visible, y algunos temían que su furia hubiese nublado su buen juicio. Los más de los caballeros callaban sus opiniones pero algunos, lejos de los oídos del rey, criticaban que el ejército se convocara para luchar contra britanos y no contra los sajones.


El ejercito avanzó resueltamente, y por el camino se les unían contingentes de las tierras que cruzaban, pues el rey había decidido marchar cuando aún el ejército no estaba totalmente reunido. Con gran saña penetraron en Cornualles las tropas reales, arrasando la tierra a su paso, pero sin encontrar batalla. Recibieron noticia de que el duque Gorlois había reunido a sus tropas y las había refugiado en sus dos fuertes castillos, el de Terrabil y el de Tintagel. Decían también que, mientras él se había retirado a Terrabil con la mayor parte de su ejército a Tintagel, fortaleza casi inexpugnable, se había marchado la Duquesa, con el tesoro del ducado. El rey entonces decidió dividir también sus tropas y, mientras él con un contingente menor partía hacia Tintagel, Madoc con el resto del ejército permanecería cercando a Gorlois e impidiendo que saliera. Tanto Athar como Gwengad decidieron partir con el rey a Tintagel y les fue concedido permiso, mientras que el resto permanecían con Madoc en Terrabil. El doble asedio continúo durante muchos días, en que sólo los peones y arqueros luchaban, sin resultado ninguno. Ambos castillos parecían firmemente cercados pero tanto unos como otros contaban con abundantes suministros y no parecía que fueran a ser derrotados por hambre.


Finalmente una noche, cuando los caballeros dormían, Gorlois salió de Terrabil por una poterna secreta y atacó el campamento de los del rey. Sus caballeros causaron gran mortandad, enardecidos por su lealtad y aprovechando su ventaja, antes de que el ejército pudiera reunirse ni formar líneas. Maccalus y Mor llamaron a sus escuderos y se armaron al punto, pero Morians tomó caballo y sus armas y salió a la batalla, sin molestarse en ponerse la cota ni el yelmo. Mientras Maccalus y Mor todavía tomaban sus monturas la lucha llegó hasta ellos y tuvieron que abrirse paso dando fuertes tajos. En medio del combate Madoc elevó el estandarte del reino y, cubierto con su cota pero con la cabeza descubierta, clamaba con fuertes gritos a sus caballeros que se reunieran bajo él. En esto el duque Gorlois vio el estandarte y, pensando que el rey se encontraba allí, se abrió paso entre los enemigos y cargó hacia allí, pidiendo la presencia del rey a grandes voces. Mientras Morians casi perece a manos de un caballero de Cornualles, que le dio un fuerte golpe con su lanza que le quebró el escudo causándole una gran herida y derribándolo, su escudero consiguió sacarle de allí. Mor también fue derribado, pero aún con graves heridas decidió continuar a pie e intentar abrirse paso hacia Madoc. Entonces otro caballero, Sir Ysgarran del Fuerte Brazo, cayó sobre él y tajando fuertemente quebró su yelmo y le clavo la espada en el cráneo, matándole al momento.


Mientras, Maccalus se había lanzado también hacia delante, ignorando a los oponentes más cercanos, y se encontraba muy cerca del príncipe; entonces Gorlois realizó una finta, arrebatando la espada de la mano del hijo de Uther, y con una fuerza sorprendente quebró la cota de este y le tajo en el hombro, tan profundamente que se clavó en el hueso. Maccalus cargo al punto, pero su golpe fue débil y la buena cota que vestía el duque desvió la mayor parte. Durante un largo rato el caballero y el duque intercambiaron golpes, pero estando este cegado por su furia Maccalus no consiguió herirle más que ligeramente y los golpes de Gorlois tampoco consiguieron derribar a Maccalus. Entonces llegaron más caballeros de ambos bandos y Gorlois fue finalmente derribado y muerto. Con esto sus tropas perdieron valor e ímpetu y fueron finalmente derrotadas. La mortandad había sido mucha, y las tiendas y suministros estaban en llamas, pero el castillo había caído al fin.


En Tintagel el asedio también transcurría lentamente, con escasas oportunidades para que los caballeros mostraran su valía. En la tarde del mismo día en que el Duque haría su salida en Terrabil Merlín llegó al campamento real y se encerró a parlamentar con el rey, después salieron juntos del campamento y se perdieron en la noche. Al poco comenzó a elevarse una densa niebla, que cubría el campamento del rey, y dejaba al castillo casi oculto. Maccalus y Athar se encontraban de guardia aquella noche, y vieron como el rey y Merlín partían, y como la niebla se alzaba con una rapidez anormal. Escucharon atentamente y oyeron gritos en el castillo que clamaban que debían abrir las puertas que el duque había regresado. Poco más pudieron averiguar y se fueron a dormir, con sueños intranquilos de sangre y dragones que la mayoría del campamento parecía compartir.


Temprano a la mañana el rey Uther, con aspecto cansado, recibió mensajeros que traían con ellos las nuevas de Terrabil, grande fue el quebranto que sufrió al saber de la muerte de su hijo pese a la victoria, y abandonó la sala del trono para llorar en privado. Grande fue la pena del rey pese a la victoria. El cadáver del duque llegó poco después, para ser llorado y enterrado por sus hombres, y la noticia de lo sucedido en Terrabil desconcertó a Gwegon, que a todo el mundo contaba lo que había oído la noche anterior. Los más creían que se había equivocado pero algunos pensaban que quizás había sido una premonición de lo que sucedía en el otro castillo. La duquesa se rindió ante el rey junto con sus domésticos y la bandera de Gorlois fue arriada de las altas torres. Los caballeros de Salisbury fueron asignados junto con otros a guarnecer los castillos de Cornualles mientras el rey pensaba que hacer con el nuevo dominio.


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