Los caballeros Aeron, Athar, Gwegon, y Morians, recién regresados de Cornualles, partieron hacia allí sin demorarse, intentaron atacar a los señores por sorpresa, aprovechando la rapidez para evitar que los señores se refugiaran en la torre, en cuyo caso posiblemente no pudieran expulsarlos. Sin embargo acudieron solos, sin hombres de armas ni vasallos que aumentaran su número y el combate se demostró más duro de lo que esperaban, todos recibieron heridas de diversa importancia aunque no tantas para frenar sus ánimos de justicia. Tras dura pugna arrasaron Bishostrow y quemaron el salón del señorío, capturando al caballero Eithin. Este les ofreció su rescate e incluso aumentó este con promesas mayores de oro, pero permanecieron firmes y le enviaron a Tilshead donde debería permanecer prisionero.
Después se dirigieron hacia las tierras de Shelwood Tower y en el camino se encontraron con él señor Cunhelyn y sus hombres. El combate fue cruento, y tanto Athar como Gwegon y Mor cayeron derrotados ante la superior experiencia del caballero y la determinación de sus hombres. Sin embargo Morians consiguió derrotarle en duelo personal, demostrando una determinación a toda prueba más que una gran habilidad, y portando como pudo a sus compañeros heridos consiguió volver a Tilshead, con el nuevo prisionero.
Allí sin embargo le esperaba una sorpresa desagradable, Eithin había escapado del calabozo y nadie sabía de su paradero. Sin embargo Morians sospechaba grandemente que en realidad el castellano Brannud le había dejado escapar a cambio del oro prometido.
El caballero fue llevado ante Roderick que le exigió su homenaje y sumisión, este finalmente lo hizo. El conde le perdonó por su rebeldía entonces y le exigió que acabara con su antiguo aliado Cronw (que se había enseñoreado ahora de los tres dominios y de la torre) y destruyera la fortificación, a cambio de lo cual le serían garantizados los señoríos y también recibiría la mano de una heredera del condado, como sello de la nueva amistad y lealtad.