miércoles 4 de noviembre de 2009

La Torre de Shelwood (492)

A la vuelta de Cornualles los caballeros que se habían visto envueltos en la huida de Merlín decidieron hacer algo para limpiar su buen nombre y compensar al conde Roderick por su confianza y por haber intercedido por ellos ante el rey. Gwegon especialmente deseaba que el conde le diera la mano de la dama Gwiona y esperaba que tal hazaña inclinara la voluntad de este a su favor. Por ello decidieron partir para intentar solucionar la cuestión de tres señores, Cronw de Norton, Eithin de Bishostrow y Cunhelyn de Shelwood Tower, que desde hacía años se encontraban en rebeldía y no reconocían la autoridad del condado sobre ellos. En su orgullo habían construido además una torre que utilizaban como refugio cuando los hombres del conde intentaban doblegarlos y desde allí hacían abundantes correrías y destrozos en las tierras circundantes.

Los caballeros Aeron, Athar, Gwegon, y Morians, recién regresados de Cornualles, partieron hacia allí sin demorarse, intentaron atacar a los señores por sorpresa, aprovechando la rapidez para evitar que los señores se refugiaran en la torre, en cuyo caso posiblemente no pudieran expulsarlos. Sin embargo acudieron solos, sin hombres de armas ni vasallos que aumentaran su número y el combate se demostró más duro de lo que esperaban, todos recibieron heridas de diversa importancia aunque no tantas para frenar sus ánimos de justicia. Tras dura pugna arrasaron Bishostrow y quemaron el salón del señorío, capturando al caballero Eithin. Este les ofreció su rescate e incluso aumentó este con promesas mayores de oro, pero permanecieron firmes y le enviaron a Tilshead donde debería permanecer prisionero.

Después se dirigieron hacia las tierras de Shelwood Tower y en el camino se encontraron con él señor Cunhelyn y sus hombres. El combate fue cruento, y tanto Athar como Gwegon y Mor cayeron derrotados ante la superior experiencia del caballero y la determinación de sus hombres. Sin embargo Morians consiguió derrotarle en duelo personal, demostrando una determinación a toda prueba más que una gran habilidad, y portando como pudo a sus compañeros heridos consiguió volver a Tilshead, con el nuevo prisionero.

Allí sin embargo le esperaba una sorpresa desagradable, Eithin había escapado del calabozo y nadie sabía de su paradero. Sin embargo Morians sospechaba grandemente que en realidad el castellano Brannud le había dejado escapar a cambio del oro prometido.

El caballero fue llevado ante Roderick que le exigió su homenaje y sumisión, este finalmente lo hizo. El conde le perdonó por su rebeldía entonces y le exigió que acabara con su antiguo aliado Cronw (que se había enseñoreado ahora de los tres dominios y de la torre) y destruyera la fortificación, a cambio de lo cual le serían garantizados los señoríos y también recibiría la mano de una heredera del condado, como sello de la nueva amistad y lealtad.

jueves 24 de septiembre de 2009

La huida de Merlín (492)

Poco tiempo después de dicha celebración sucedió un acontecimiento de gran importancia en que ciertos caballeros de Salisbury se vieron implicados. Los buenos caballeros Athar, Gwegon el Indeciso y Morians Le Petit, además de un joven recién armado llamado Aeron, nacido en Silchester pero que acababa de entrar al servicio del Conde Roderick, realizaban una inspección de rutina de las tierras cercanas a Tintagel. Era aún de mañana y una leve niebla se había extendido por toda la región, como un leve sudario blanco, de pronto el sabio Merlín apareció entre ellos, como si surgiera del mismo bosque y la niebla "Saludos caballeros." dijo "Algunos de vosotros me habeis defendido en el pasado y necesito vuestros servicios de nuevo. Seguidme" y sin más se giró y comenzó a andar, sin dar más explicaciones. Athar, Gweegon y Morians recordaban la anterior aventura a la que el hechicero les había conducido y sin temor le siguieron, Aeron no había conocido antes a Merlín, pero llevado por su fe pagana se les unió sin dudar.

Merlín les condujo por veredas estrechas hasta un pequeño claro y allí les encomendó que aguardaran prestos y mantuvieran guardia para protegerle cuando fuera necesario "por el bien del Rey y de Britania". Ellos se dispusieron a esperar confiando en que esta fuera una provechosa aventura para todos. Pasaron las horas y cuando el sol se encontraba alto, y ya la neblina se había disipado, el atento oído de Gwegon el Indeciso, adiestrado por sus largas jornadas de caza, escucho ruido en la espesura "Aprestaos compañeros, algo se acerca". De entre los árboles surgió Merlín, con presuroso andar y gesto serio "Me persiguen caballeros, detenedlos", afirmó sin detener su marcha y señalando brevemente tras de sí. Sólo Gwegon se fijó en que el consejero del rey llevaba algo bajo el brazo y por prudencia no comentó nada a sus compañeros. Se aprestaron y prepararon, y cuando un grupo de caballeros surgió por donde el mago había venido les dieron el alto y se aprestaron a luchar. Gwegon reconoció el escudo de su líder Brastias y no pudo evitar exclamar su nombre con sorpresa.

"Apartaos caballeros, Merlín ha cometido traición contra el rey y debe ser detenido" dijo Brastias lleno de ira. Discutieron brevemente, pero Brastias, cada vez más furioso, ordenó a sus hombres cargar para abrirse paso sin más tardanza, llamando traidores y felones a los caballeros de Salisbury que ante él estaban. Todos ellos se apartaron de la carga, menos Gwegon que intentó detener a Brastias y recibió un fuerte golpe que le derribó del caballo. Todos discutieron que hacer a continuación y finalmente tomaron una decisión, usando a Gwegon como guía se adelantaron al grupo de Brastias e hicieron lo posible por borrar el rastro de Merlín antes de que sus perseguidores pudieran encontrarlo. Fuese como fuese Merlín consiguió escapar, llevando consigo al hijo recién nacido de Ygraine y Uther, y nadie en Britania sabía donde se hallaba. Aeron, Athar, Gwegon y Morians fueron sin embargo retenidos, con graves acusaciones pendientes sobre ellos, acusados de haber sido compañeros en la traición de Merlín.

El conde Roderick envió a Sir Elad y al obispo Roger a hablar con los caballeros, y averiguar que había sucedido. Estos les contaron lo acontecido, pero guardaron silencio sobre su acción de borrar el rastro del mago. Después fueron visitados por un monje tonsurado al estilo romano, y vestido con un sencillo hábito oscuro, que les hizo las mismas preguntas y que recibió igual contestación. Maccalus recibió noticia demasiado tarde de lo sucedido, se encontraba lejos administrando las tierras de su nueva esposa, y no pudo acudir para confortar a sus compañeros. También supieron que otros cuantos caballeros estaban siendo juzgados por el mismo crimen, pues el suyo no había sido el único grupo implicado.

El juicio fue tenso y los caballeros llegaron a temer su ejecución. Brastias expresó su acusación en términos duros y cortantes, acusando especialmente a Gwegon de haberse interpuesto en su camino. El Obispo Roger les defendió con elocuencia y recitando antiguas leyes romanas durante largo tiempo, pero aquello no templó el corazón furioso de Uther y menos el de Ygreine, su reina, que lloraba y gemía ante todos. El rey se dirigió a ellos para que contaran su versión, y Morians lo hizo con floridas palabras pero igualmente guardando en secreto parte de lo sucedido. La reina enfurecida pedía su ejecución, mientras la rabia de Uther era fría y calmada, pero no menos terrible. Sin embargo Sir Roderick puso su buen nombre en juego al defender a los caballeros, recordando los muchos y buenos servicios que algunos de ellos habían hecho al reino.

Sin embargo fue la actuación del monje tonsurado, que no era otro que el obispo de Menevia, Dewi, al que muchos llaman San Dewi aún en vida. Este intercedió por los caballeros acusados, culpando a Merlín y a su magia de lo sucedido, a la brujería pagana con la que podría haber hechizado a unos buenos caballeros para hacer el mal. Esta defensa provocó murmullos, y algunos caballeros que aún practicaban la Antigua Religión se mostraron ofendidos. El rey dudo y reflexionó profundamente, preguntando a sus propios eclesiásticos si tal cosa era posible. Finalmente y con voz grave pronunció sentencia, desterrando al que había sido su consejero, dando permiso a quien lo encontrara en Britania para matarlo en cumplimiento de su voluntad. Los caballeros fueron absueltos y se les dejó libres, pero desde entonces sus nombres siempre se recordarían como los caballeros que condenaron a Merlín.

La noticia fue difundida por toda la isla y muchos se alegraron, especialmente entre el clero y los cristianos más fervorosos, pero otros lamentaron y lloraron en secreto, pues Merlín siempre había servido bien al reino.

Acontecimientos diversos (491-492)

Tras la campaña de Cornualles los caballeros de Salisbury fueron encargados de servir como guarnición del castillo de Tintagel y por ello pasaron allí el otoño y el invierno, realizando ocasionales salidas para asegurar la lealtad de los nuevos vasallos del rey. Estaban bajo las órdenes de Sir Thebert de Marlboro pero durante su estancia con quien más trato tuvieron fue con Sir Alain, un caballero de Carlion de gran sinceridad y valor. Allí les llegaron las noticias de la victoria sajona en Pevensey y de allí partieron para el entierro de Madoc y para la boda del rey.

Sir Maccalus consiguió la mano de una viuda córnica, poseedora de un señorío en la parte sur del ducado. Morians mientras tanto languidecía lejos de su esposa, suspiraba y parecía siempre distraído, siempre a disgusto, ya que ella prefirió no hacer el largo viaje para pasar junto a él el invierno. El servicio por lo demás fue tranquilo y nada de reseñar sucedió durante estos meses.

En primavera del 492 también se celebró allí la boda de las dos hijas mayores de Ygraine, Margwause (Morcades) y Elaine con dos poderosos señores del norte, el rey Lot de Lothian y su aliado Nentres de Garloth. La boda fue rica y bien dispuesta, aunque fue más tema de conversación el avanzado embarazo de la nueva reina de Logres que ninguna de sus hijas.

sábado 29 de agosto de 2009

La campaña de Cornualles (491)

Tras una muy breve corte en Londres las tropas de Logres fueron reunidas y ordenadas para un rápido avance contra Cornualles. La urgencia del rey era bien visible, y algunos temían que su furia hubiese nublado su buen juicio. Los más de los caballeros callaban sus opiniones pero algunos, lejos de los oídos del rey, criticaban que el ejército se convocara para luchar contra britanos y no contra los sajones.


El ejercito avanzó resueltamente, y por el camino se les unían contingentes de las tierras que cruzaban, pues el rey había decidido marchar cuando aún el ejército no estaba totalmente reunido. Con gran saña penetraron en Cornualles las tropas reales, arrasando la tierra a su paso, pero sin encontrar batalla. Recibieron noticia de que el duque Gorlois había reunido a sus tropas y las había refugiado en sus dos fuertes castillos, el de Terrabil y el de Tintagel. Decían también que, mientras él se había retirado a Terrabil con la mayor parte de su ejército a Tintagel, fortaleza casi inexpugnable, se había marchado la Duquesa, con el tesoro del ducado. El rey entonces decidió dividir también sus tropas y, mientras él con un contingente menor partía hacia Tintagel, Madoc con el resto del ejército permanecería cercando a Gorlois e impidiendo que saliera. Tanto Athar como Gwengad decidieron partir con el rey a Tintagel y les fue concedido permiso, mientras que el resto permanecían con Madoc en Terrabil. El doble asedio continúo durante muchos días, en que sólo los peones y arqueros luchaban, sin resultado ninguno. Ambos castillos parecían firmemente cercados pero tanto unos como otros contaban con abundantes suministros y no parecía que fueran a ser derrotados por hambre.


Finalmente una noche, cuando los caballeros dormían, Gorlois salió de Terrabil por una poterna secreta y atacó el campamento de los del rey. Sus caballeros causaron gran mortandad, enardecidos por su lealtad y aprovechando su ventaja, antes de que el ejército pudiera reunirse ni formar líneas. Maccalus y Mor llamaron a sus escuderos y se armaron al punto, pero Morians tomó caballo y sus armas y salió a la batalla, sin molestarse en ponerse la cota ni el yelmo. Mientras Maccalus y Mor todavía tomaban sus monturas la lucha llegó hasta ellos y tuvieron que abrirse paso dando fuertes tajos. En medio del combate Madoc elevó el estandarte del reino y, cubierto con su cota pero con la cabeza descubierta, clamaba con fuertes gritos a sus caballeros que se reunieran bajo él. En esto el duque Gorlois vio el estandarte y, pensando que el rey se encontraba allí, se abrió paso entre los enemigos y cargó hacia allí, pidiendo la presencia del rey a grandes voces. Mientras Morians casi perece a manos de un caballero de Cornualles, que le dio un fuerte golpe con su lanza que le quebró el escudo causándole una gran herida y derribándolo, su escudero consiguió sacarle de allí. Mor también fue derribado, pero aún con graves heridas decidió continuar a pie e intentar abrirse paso hacia Madoc. Entonces otro caballero, Sir Ysgarran del Fuerte Brazo, cayó sobre él y tajando fuertemente quebró su yelmo y le clavo la espada en el cráneo, matándole al momento.


Mientras, Maccalus se había lanzado también hacia delante, ignorando a los oponentes más cercanos, y se encontraba muy cerca del príncipe; entonces Gorlois realizó una finta, arrebatando la espada de la mano del hijo de Uther, y con una fuerza sorprendente quebró la cota de este y le tajo en el hombro, tan profundamente que se clavó en el hueso. Maccalus cargo al punto, pero su golpe fue débil y la buena cota que vestía el duque desvió la mayor parte. Durante un largo rato el caballero y el duque intercambiaron golpes, pero estando este cegado por su furia Maccalus no consiguió herirle más que ligeramente y los golpes de Gorlois tampoco consiguieron derribar a Maccalus. Entonces llegaron más caballeros de ambos bandos y Gorlois fue finalmente derribado y muerto. Con esto sus tropas perdieron valor e ímpetu y fueron finalmente derrotadas. La mortandad había sido mucha, y las tiendas y suministros estaban en llamas, pero el castillo había caído al fin.


En Tintagel el asedio también transcurría lentamente, con escasas oportunidades para que los caballeros mostraran su valía. En la tarde del mismo día en que el Duque haría su salida en Terrabil Merlín llegó al campamento real y se encerró a parlamentar con el rey, después salieron juntos del campamento y se perdieron en la noche. Al poco comenzó a elevarse una densa niebla, que cubría el campamento del rey, y dejaba al castillo casi oculto. Maccalus y Athar se encontraban de guardia aquella noche, y vieron como el rey y Merlín partían, y como la niebla se alzaba con una rapidez anormal. Escucharon atentamente y oyeron gritos en el castillo que clamaban que debían abrir las puertas que el duque había regresado. Poco más pudieron averiguar y se fueron a dormir, con sueños intranquilos de sangre y dragones que la mayoría del campamento parecía compartir.


Temprano a la mañana el rey Uther, con aspecto cansado, recibió mensajeros que traían con ellos las nuevas de Terrabil, grande fue el quebranto que sufrió al saber de la muerte de su hijo pese a la victoria, y abandonó la sala del trono para llorar en privado. Grande fue la pena del rey pese a la victoria. El cadáver del duque llegó poco después, para ser llorado y enterrado por sus hombres, y la noticia de lo sucedido en Terrabil desconcertó a Gwegon, que a todo el mundo contaba lo que había oído la noche anterior. Los más creían que se había equivocado pero algunos pensaban que quizás había sido una premonición de lo que sucedía en el otro castillo. La duquesa se rindió ante el rey junto con sus domésticos y la bandera de Gorlois fue arriada de las altas torres. Los caballeros de Salisbury fueron asignados junto con otros a guarnecer los castillos de Cornualles mientras el rey pensaba que hacer con el nuevo dominio.


sábado 22 de agosto de 2009

La captura de Sir Gwegon (490)

Cuentan las historias que Sir Gwegon partió rápidamente hacia el sur para pagar el rescate de su hermana y así verla libre del felón que seguramente la hubiera secuestrado. El viaje transcurrió sin sobresaltos, aunque las heridas que había sufrido en la Batalla de Lindsey todavía no habían sanado plenamente.

Una vez llegó a la posada a las afueras de Londres se encontró con el captor de su hermana. Era un caballero de aspecto pobre, más alto y bien formado, que con modales brutos e insultantes le exigió el pago mientras denostaba la virtud de su hermana Maed.

Aquelló encendió a Sir Gwegon, que se sintió herido en su orgullo y demandó el nombre del raptor. Cuando aquel no quiso dárselo, agravando la situación al tratar al Indeciso sin la cortesía que éste creía merecer, los insultos no tardaron en llegar. Desde aquellos al choque de espadas no hubo más que un suspiro.

En las afueras de la posada se embistieron con presteza, espada en mano y escudo al hombro. Ambos lanzaron terribles golpes, pero Sir Gwegon empezó a notar el cansancio del largo viaje y las secuelas de las terribles heridas sufridas en Lindsey. Notándolo, el felón enemigo se avalanzó sobre él lleno de furia, lanzando acometidas que Gwegon apenas podía repeler. Finalmente un poderoso golpe alcanzó la cimera del yelmo de Sir Gwegon y todo volviose negro para él.

Debieron pasar varios días hasta que despertó, encontrándose en una oscura celda. Sólo un pequeño rayo de luz penetraba por un ventanuco en lo alto, y una única puerta cerraba la estancia. Se encontró vestido con ropa de saco y sus heridas mostraban la actuación de algún curandero no muy hábil. En el suelo apenas había un cuenco de sucia comida y algo de agua, pero ninguna pista de su paradero.

A sus gritos requiriendo respuestas sólo les respondieron groseras respuestas que nada le aclararon. Era prisionero, pero no sabía quién era su captor, ni dónde se hallaba su cárcel. No había indicado a sus compañeros de armas a dónde se dirigía y ahora su única esperanza era que pidieran un rescate por él y su administrador lo satisficiera.

La huida de Garlois (490)

Tras recibir el homenaje de los señores del norte, y la visita de los reyes de Rheged y Garloth y el duque de Cambenet el rey comenzó el lento camino hacia el sur. Allí se reunieron, conferenciaron y cazaron juntos para estrechar lazos de amistad y celebrar la derrota de los sajones. De nuevo el rey solicitó a los caballeros que habían participado en la búsqueda que relataran el hallazgo de Excalibur y como habían ayudado a Merlín a obtenerla y los reyes del norte admiraron asombrados el poder de la espada.

Mientras la comitiva se dirigía al sur el otoño llegó singularmente rápido y frío en ese año, obligando a los caballeros a hacer invierno lejos de sus hogares, en la corte de su señor rey. Sólo Gwegon partió rápidamente hacia el sur, para entregar el rescate que por su hermana Maed habían pedido. Uther retuvo también, por su voluntad únicamente, cerca de si al duque Garlois y a su esposa, con muestras de gran preferencia y simpatía. Sin embargo el duque, preocupado por el destino de sus tierras sin su supervisión, y por otros pensamientos, repetidamente pedía al rey licencia para marcharse con su séquito y este no se lo concedía. Pasaron las semanas y los meses y la intranquilidad crecía entre los huéspedes córnicos, que ven como las posibilidades de abandonar la corte antes de la primavera son cada vez más escasas, y es posible que ni siquiera después obtengan licencia. Algunos aseguran que los de Cornualles sólo esperan una oportunidad para marcharse pero él rey se asegura de negarles esa posibilidad.

Sin embargo un día, al despertar, todas las gentes de Cornualles han desaparecido, sin que los guardias sepan decir como tal cosa ha sido posible. Los rumores corren libremente por la corte, hay quien dice que la misteriosa dama que acompañaba al duque estos días era una de las Damas del Lago y que ella ha utilizado su magia para ayudar a huir al duque y su séquito.

El rey monta en cólera al descubrir la noticia, sus gritos furiosos alejan a todos, incluso a sus amigos y vasallos más cercanos. Sólo Sir Brastias y sir Ulfius son recibidos a su presencia, y cuando vuelven con rostro serio y gesto preocupado es para hablar de guerra y venganza. Al despejarse los caminos los caballeros de todo Logres vuelven a sus señoríos, temiendo que en pocos meses la guerra entre britanos vuelva a rugir, plena de furia.

martes 18 de agosto de 2009

Acontecimientos diversos (489)

A principios de año la Dama Elaine desapareció durante más de dos meses de la corte condal, sin dar más explicaciones. A su vuelta estaba muy desmejorada y su rostro se mostraba casi siempre serio, con sus ojos hundidos en una extraña tristeza. Los cortesanos no sabían el motivo, pero recordaban cómo antes era una mujer de sonrisa fácil. Por su parte Sin Morians insistió en pedir su mano al conde, pero este no estaba todavía decidido a entregársela sin que Le Petit realizase antes algún gran servicio al condado.

Por su parte Sir Maccalus conoció y contrajo matrimonio ese año con la rica heredera Mabel de Laverstock, mujer de importantes rentas y rica dote, más no famosa por sus prendas personales. Su unión fue meramente política y económica, no existiendo ningún amor entre ambos. Los súbditos de Sir Macculus vieron con alegría que su señor contrajese matrimonio con una britana de buena sangre. Para celebrar la boda se realizaron grandes celebraciones y banquetes en el señorío de Laverstock a lo largo de toda la Navidad. Estos incluyeron regalos y dones para los campesinos, que redujeron su desconfianza hacia su nuevo señor. A tales festejos fueron invitados gran parte del condado y algunos caballeros venidos de allende las fronteras de Salisbury. Algunos criticaron el exceso de gasto de Maccalus, pero la mayoría se mostraron contentos con tan rica fiesta y alegre celebración. Por supuesto, la esperanza de guerra en el año de Nuestro Señor de 490 ayudó a la alegría entre los caballeros.

Mientras tanto Sir Mor embarcó a más caballeros en su búsqueda de Wulfhere, hijo de Beorn, y descubrió que hace años que este fue desterrado de Sussex por su comportamiento en exceso violento y sanguinario. Tristemente nadie parece saber qué fue de él desde entonces.

También fue Sir Mor protagonista de otro de los acontecimientos del año cuando rechazó el honesto ofrecimiento de Sir Maccalus para recibir tierras y convertirse en su vasallo. Las malas lenguas dijeron que la negativa del caballero del norte se debió a su condición de pagano, mientras que la piedad cristiana de Maccalus es conocida en el condado. Por la corte corrían rumores en torno a cómo se habría tomado Maccalus la situación, algunos decían que seguramente la amistad entre ambos caballeros ya nunca podría ser la misma, mientras otros pensaban que en el campo de batalla volverían a estar unidos por la camaradería de los guerreros.

Sir Athar, a diferencia de otros caballeros, tuvo un invierno tranquilo. La preparación para la campaña del año siguiente y las celebraciones en Laverstock ocuparon su tiempo. Parecía que la enemistad entre nuestro caballero y Sir Jaradan se había enfriado y el conde aún no tenía ninguna petición de matrimonio por su parte.

Finalmente, en febrero del 490, Sir Gwegon recibe por fin noticias de su desaparecida hermana. Un caballero desconocido le asegura tenerla prisionera y le exige un rescate si quiere volver a saber de ella. Le asegura que no ha sufrido ningún daño y cita al Indeciso en una posada de las afueras de Londres.

También es conocido en el condado, por estos tiempos, que finalmente Sir Gwegon permitió el enlace de su hermano menor cómo éste ya le había solicitado repetidos años. Hasta que punto tal tardanza en la concesión del permiso haya podido dañar el amor fraternal entre ambos es algo que todavía no se conoce. En cuanto al propio Gwegon sus intenciones de matrimonio con Lady Gwiona son conocidas por todo el condado, pero la negativa del Conde aún parece firme, aunque todos los cortesanos indicaban que ésta había sido realizada con mucha más suavidad que el año anterior, y que Gwegon la había comprendido en esta ocasión.
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