Los caballeros de Salisbury de nuevo se vieron embarcados en una misión diplomática al año siguiente, en este caso siendo enviados al lejano reino de Estregales, en la más remota región de Cambria para negociar con el rey Canan en nombre de Uther.
El viaje fue largo pero sin grandes inconvenientes, aunque la animadversión del caballero Maccalus por las gentes de Gloucester a punto estuvo de provocar un incidente. A partir de Carlion contaron con la guía del caballero Alain, con quien algunos de ellos ya había coincidido en la guarnición de los castillos córnicos. Conocieron la otrora magnífica ciudad romana, hoy postrada y en decadencia, y al rey de Escavalon que allí asienta su corte el sabio Nanteleod. Escucharon interesados las noticias de la remota región y Nanteleod les agasajó con largueza y generosidad.
Siguieron camino desde Carlion por tierras cada vez menos pobladas, rodeados de colinas agrestes y bosques sin caminos. Pero llegaron sin sorpresas a Pembroke, donde Canan tenía su corte y su residencia en aquel tiempo. Fueron recibidos con corrección pero lejos de la amistad que mostaron en Carlion. Entregaron su mensaje al rey y conocieron a los jóvenes príncipes, el caballero Dirac y el joven escudero Lak, y participaron en una hermosa cacería en los bosques.
A continuación acompañeron a la corte a la ciudad de Camerthen, donde nació el sabio Merlín. En el gran banquete de esa noche sucedió un acto terrible, el caballero Orcas (mayordomo del rey) vertió veneno en una copa y se la entregó al inocente Dirac para que la llevara a su padre. El rey Canan bebió sin temer nada y cayó al instante muerto, retorcidos los rasgos terriblemente, gritos de traición se oyeron en las altas salas, las armas fueron desenfundadas y muchos señalaban al príncipe como traidor y parricida. Sin embargo Sir Morians había visto oportunamente la traicionera acción de Orcas y sin dudarlo se plantó ante la corte y retó al caballero a duelo por su crimen. El combate fue largo y difícil, pues Orcas era un caballero de probada valía pese a su corazón traicionero, y Morians sufrió aún tres heridas sangrantes antes de conseguir acabar con el traidor.
Pese a esa acción el reino de Estregales, privado de la experimentada mano de Canan, cayó en el caos y muchos de los señores de las colinas se negaron a prestar homenaje al joven Dirac. Los caballeros de Salisbury, con el corazón encogido, abandonaron el reino a su suerte.
Ese mismo año los sajones provocaron gran mortandad en Lindsey y la ciudad de Lincoln fue atacada, aunque sus murallas resistieron y no fue tomada.
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