Tras recibir el homenaje de los señores del norte, y la visita de los reyes de Rheged y Garloth y el duque de Cambenet el rey comenzó el lento camino hacia el sur. Allí se reunieron, conferenciaron y cazaron juntos para estrechar lazos de amistad y celebrar la derrota de los sajones. De nuevo el rey solicitó a los caballeros que habían participado en la búsqueda que relataran el hallazgo de Excalibur y como habían ayudado a Merlín a obtenerla y los reyes del norte admiraron asombrados el poder de la espada.
Mientras la comitiva se dirigía al sur el otoño llegó singularmente rápido y frío en ese año, obligando a los caballeros a hacer invierno lejos de sus hogares, en la corte de su señor rey. Sólo Gwegon partió rápidamente hacia el sur, para entregar el rescate que por su hermana Maed habían pedido. Uther retuvo también, por su voluntad únicamente, cerca de si al duque Garlois y a su esposa, con muestras de gran preferencia y simpatía. Sin embargo el duque, preocupado por el destino de sus tierras sin su supervisión, y por otros pensamientos, repetidamente pedía al rey licencia para marcharse con su séquito y este no se lo concedía. Pasaron las semanas y los meses y la intranquilidad crecía entre los huéspedes córnicos, que ven como las posibilidades de abandonar la corte antes de la primavera son cada vez más escasas, y es posible que ni siquiera después obtengan licencia. Algunos aseguran que los de Cornualles sólo esperan una oportunidad para marcharse pero él rey se asegura de negarles esa posibilidad.
Sin embargo un día, al despertar, todas las gentes de Cornualles han desaparecido, sin que los guardias sepan decir como tal cosa ha sido posible. Los rumores corren libremente por la corte, hay quien dice que la misteriosa dama que acompañaba al duque estos días era una de las Damas del Lago y que ella ha utilizado su magia para ayudar a huir al duque y su séquito.
El rey monta en cólera al descubrir la noticia, sus gritos furiosos alejan a todos, incluso a sus amigos y vasallos más cercanos. Sólo Sir Brastias y sir Ulfius son recibidos a su presencia, y cuando vuelven con rostro serio y gesto preocupado es para hablar de guerra y venganza. Al despejarse los caminos los caballeros de todo Logres vuelven a sus señoríos, temiendo que en pocos meses la guerra entre britanos vuelva a rugir, plena de furia.
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