En el año 488 el reino de Logres envió una embajada para parlamentar con el rey de Somerset, en dicha embajada, viajaban Sir Athar, Sir Maccalus y Sir Morians le Petit, y gran parte del ejército británico, que marchó lentamente por el antiguo camino hacia el País del Verano.
De camino a Bath el contingente sufrió una de las bromas del mago Merlín, bajo uno de sus abundantes disfraces, para después unirse a las tropas en su camino hacia el este.
Llegados a Somerset el rey Cadwy les recibió sin animosidad mostrándose cortés en todo momento y ofreciéndoles las comodidades que estaban a su alcance. Los caballeros descubrieron que el rey Cadwy estaría dispuesto a no rebelarse o resistirse al poder de Uther si alguien le libraba de las criaturas que desde hacía un tiempo acechaban en los pantanos de su reino, los tres se presentaron voluntarios sin dudarlo ante tamaña tarea y, tras recibir breves consejos de Merlín, partieron hacia los pantanos.
Allí fueron guiados por los barqueros nativos a la sombría zona donde se habían producido los ataques, de pie en las barcazas y con las manos tensas sobre el pomo de las espadas esperaron a ver que sucedía. De pronto, a su izquierda, el agua comenzó a burbujear y con una columna de agua, una horrible criatura surgió de las profundidades legamosas. Su cuerpo era grueso y abotargado, como el de una rana deforme y sin patas, pero con una larga cola prensil, su boca estaba repleta de afilados dientes y a los lados surgían un par de alas correosas, cubiertas del fétido barro del pantano. Otra criatura similar surgió a la derecha, y otra al frente y las tres, con un prodigioso salto, se echaron sobre la barcaza en la que viajaba sir Athar. Este, abrumado por el gran peso fue derribado por encima de la borda, aunque consiguió clavar su espada en una de ellas la otra le arrastraba hacia el fondo.
La indecisión atenazó a los caballeros durante un instante, sin saber si lanzarse al agua sucia tras su compañero o permanecer a pie firme esperando que las criaturas reaparecieran. Sir Macculus comenzó a quitarse la armadura, pensando en saltar al agua mientras que Morians intentaba atraer a las criaturas; mientras, Athar se debatía contra el peso del agua y de su armadura. Las criaturas, volvieron a surgir y en la lucha derribaron a Morians por encima de la borda, pero su espada también había probado a herir la carne de esas bestias infernales, una de las cuales quedó muerta sobre la barcaza. Finalmente los golpes de Macculus consiguieron acabar con la última criatura, y con gran esfuerzo pudieron subir de nuevo a las barcas a los dos caballeros caídos. Volvieron a la costa, sucios, maltrechos y apestosos, pero satisfechos de haber cumplido su misión.
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