domingo, 9 de agosto de 2009

Embajada a Lindsey y Malahaut (487)

Sir Athar y Sir Morians partieron junto con el rey y su señor el conde hacia el norte, ha visitar a aquellos vasallos poco afectos y aliados inseguros que no habían acudido a combatir bajo el estandarte del rey cuando este los había convocado, el duque de Lindsey y el rey de Malahaut.

En Lindsey fueron recibidos cortes pero fríamente, pues no existía amor entre el duque y el rey. Durante una semana Uther y los suyos tuviern que esperar al duque, que se encontraba fuera, y aunque fueron tratados correctamente el temperamento del rey empeoraba cada día. Finalmente el duque llegó y ordenó organizar un banquete para agasajar a su señor como merece.

Durante el banquete el rey solicitó a los caballeros que deleitaran a todos contando de nuevo la historia de cómo ayudaron a Merlín a ganar la espada, y Morians, hábil con las palabras, se adelantó para hablar. Contó con gran maestría lo sucedido, aunque en palabras llanas y claras, y todos escucharon deleitados su narración. Después Merlín contó parte de la historia de la Espada, como había sido forjada en el alba de los tiempos en la mágica isla de Avalón y como habría sido enseña de poder regio desde siempre. El duque de Lindsey, impresionado sin duda por la espada y por la historia, se comprometió a servir mejor al rey a partir de entonces y ser más fiel vasallo de lo que había sido anteriormente.

Posteriormente los dos caballeros de Salisbury fueron enviados con un mensaje para convocar a su presencia al rey de Malahaut, Heraut de Aprés, para parlamentar con él. Por el camino se encontraron con víctimas de las depredaciones sajonas y con el corazón dispuesto se enfrentaron a un grupo de estos que huían con riquezas saquedas y muchos esclavos capturados. Sir Morians luchó con valor pero fue derribado y casi muerto por el superior número de los sajones, sin embargo Sir Athar derribó a gran número de enemigos y con la ayuda de los mismos esclavos capturados acabaron con la resistencia de la tripulación, los que se rindieron fueron igualmente ejecutados en la costa y sus cuerpos dejados a las mareas.

En Malahaut el rey no estaba presente en su sede, y ambos eligieron esperar a que volviera pasando los días conociendo la ciudad y sus mercados, o hablando con los pocos caballeros que no habían partido junto con el ejército real. Finalmente el Rey Centurión retorno a su sede y quiso escuchar el mensaje de Uther, sin embargo su respuesta fue negativa. Ante la insistencia de Morians y su buen uso de las palabras, en que al menos enviara una muestra de amistad para Uther, el rey de Malahaut se lo pensó brevemente y tras esto encargó algo a uno de sus sirvientes que volvió con un gran y pesado cofre "Esto es todo lo que puedo ofrecer a vuestro rey, ahora tomad cartas de paso y abandonad mi presencia, asuntos urgentes me retienen en mi reino"

Los dos mensajeros montaron y retornaron a Eburacum, donde el rey y la corte esperaban la respuesta. "¿Qué os ha dicho el rey Huerant?", les pregunto "¿acudira a mi presencia?", "No vendrá mi señor, pues los problemas de su reino lo retienen, pero os ha enviado un presente para vos" contestaron haciendo una seña para que los criados trajeran el cofre herrado. Al abrirlo todos quedaron muy sorprendidos, y el rey ciertamente furioso, pues en el interior del cofre sólo había varias largas cadenas de hierro, como las usadas por los sajones para retener a sus esclavos, lo único de lo que Malahaut podría prescindir en ese momento.

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