En el año 487 los caballeros de Salisbury Athar, Gwegon y Morians se ganaron la atención del rey cuando la espada que Merlín había obtenido del lago le fue entregada al rey en el gran banquete celebrado para celebrar la Natividad del Señor. Allí todos los grandes señores presentes intercambiaron regalos de gran lujo pero el mayor de todos los regalos no fue desvelado hasta el final, cuando todos los regalos habían sido entregados, incluyendo el rico botín distribuido por el príncipe Madoc, trayendo tesoros obtenidos de sus batallas contra los francos y los sajones.
El hechicero Merlín apareció entonces, portando algo oculto bajo su raída túnica "Oro y plata, ropajes de tierras distantes, sin duda estos son regalos dignos de un rey. Y sin embargo tú, Uther, mereces más, pues sin duda nadie ha alcanzado más alta dignidad que tú, ni siquiera los emperadores de la gran Roma" ante estas palabras el rey se removió incómodo, mientras los cortesanos murmuraban "Un hombre de tal valía sólo merece lo mejor, y aquel que podría traer la paz a la totalidad de nuestra esta buena tierra merece todo lo que pueda ayudarle a conseguirla. Y así yo, vuestro humilde sirviente, me enorgullezco de ofreceros, con mis humildes manos, esto", de entre la tela extrajo entonces la hoja desnuda de la espada del lago, refulgente bajo la luz de las antorchas, provocando la admiración de todos los presentes. El rey incluso se levantó sorprendido, con la mirada fija en el brillante acero, como hipnotizado, cogiendo la espada por la hoja Merlín se la ofreció al rey "Para el Alto Rey", y a continuación alzando la voz casi hasta un grito "¡Excalibur, la Espada de la Victoria!"
El rey tomó con fuerza el pomo y elevó la hoja hasta sus labios para besarla "Seguro que ahora, ninguno de mis enemigos podrá oponérseme". Entre el entusiasmo general no todos escucharon la respuesta de Merlín "Todo lo que debes hacer, es actuar siempre con justicia" el mismo Uther parecía no escuchar, con la mirada fija en la espada.
"Ahora me siento preparado para visitar a algunos amigos" afirmó provocando la risa de sus vasallos.
El hechicero Merlín apareció entonces, portando algo oculto bajo su raída túnica "Oro y plata, ropajes de tierras distantes, sin duda estos son regalos dignos de un rey. Y sin embargo tú, Uther, mereces más, pues sin duda nadie ha alcanzado más alta dignidad que tú, ni siquiera los emperadores de la gran Roma" ante estas palabras el rey se removió incómodo, mientras los cortesanos murmuraban "Un hombre de tal valía sólo merece lo mejor, y aquel que podría traer la paz a la totalidad de nuestra esta buena tierra merece todo lo que pueda ayudarle a conseguirla. Y así yo, vuestro humilde sirviente, me enorgullezco de ofreceros, con mis humildes manos, esto", de entre la tela extrajo entonces la hoja desnuda de la espada del lago, refulgente bajo la luz de las antorchas, provocando la admiración de todos los presentes. El rey incluso se levantó sorprendido, con la mirada fija en el brillante acero, como hipnotizado, cogiendo la espada por la hoja Merlín se la ofreció al rey "Para el Alto Rey", y a continuación alzando la voz casi hasta un grito "¡Excalibur, la Espada de la Victoria!"
El rey tomó con fuerza el pomo y elevó la hoja hasta sus labios para besarla "Seguro que ahora, ninguno de mis enemigos podrá oponérseme". Entre el entusiasmo general no todos escucharon la respuesta de Merlín "Todo lo que debes hacer, es actuar siempre con justicia" el mismo Uther parecía no escuchar, con la mirada fija en la espada.
"Ahora me siento preparado para visitar a algunos amigos" afirmó provocando la risa de sus vasallos.
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